La pandemia de influenza H1N1 continua atacando desproporcionadamente a los jóvenes, según una alerta del CDC. Niños y adultos menores de 25 años representan el 53% de las hospitalizaciones por H1N1 confirmada por laboratorio y 23.6% de las muertes relacionadas desde el 1 de Septiembre.
Los adultos mayores, por otro lado, representan solo el 7% de las hospitalizaciones y el 11.6% de las muertes por el virus. La influenza estacional típicamente causa el 60% de las hospitalizaciones y 90% de las fatalidades en pacientes mayores de 65 años, siendo completamente al revés con el virus pandémico, un patrón que iguala a lo visto con el brote de primavera.
Los médicos deben confiar en su juicio clínico al administrar antivirales tempranamente a pacientes con enfermedad severa con síntomas de gripe o en aquellos con factores de riesgo de enfermedad severa, incluyendo embarazo y asma, sin necesidad de esperar resultados de laboratorio o confiando en una prueba rápida negativa.
En el embarazo, en particular, es donde se ha visto más resistencia a utilizar antivirales.
Las muertes en la población más joven son también comunes en niños con condiciones neurológicas, tales como parálisis cerebral o distrofia muscular, aunque han habido niños sanos que tienen resultados fatales. Una razón detrás de las complicaciones serias en pacientes jóvenes es que el virus puede causar neumonía si se expande al tracto respiratorio inferior, enfermedad difícil de tratar aún con antivirales. Otro problema es que en algunos de los casos bacterias, particularmente estafilococos, pueden infectar después de que la influenza ha debilitado el sistema inmune y causar neumonía bastante grave.